lunes, 14 de julio de 2014

Denise Dresser - ¿Corte cortesana?

Cuatro ministros vestidos de toga negra, asentados en la punta del Poder Judicial. En el sitio donde supuestamente se deben dirimir los temas más importantes y las cuestiones más relevantes. En la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia donde tienen la tarea de hacer valer los derechos constitucionales de cada ciudadano. En un recinto en el cual les corresponde darle sentido vital y moral a la Carta Magna. Enfrentando, la semana pasada, un caso crucial para todos los que pagamos impuestos: el amparo promovido por 19 analistas y escritores y académicos contra la condonación del pago del ISR a estados y municipios. El amparo contra un rescate fiscal escandaloso. El amparo de #YoContribuyente.

Un caso que definiría si los ciudadanos tienen “interés legítimo” para promover amparos que cuestionen al Gobierno sobre el ejercicio de recursos públicos. Un caso que preguntaba la constitucionalidad de permitir que los estados y municipios dejen de pagar los impuestos que deben. Un caso que preguntaba si los contribuyentes tienen derecho a conocer el destino de sus contribuciones al gasto público. Así de importante. Así de transcendental. Confrontando la validez de un favor gubernamental injusto. Abordando la violación del principio de equidad fiscal, que otorga privilegios a unos pero no a otros. Evidenciando la opacidad que persiste en el manejo de los recursos públicos. Y una Suprema Corte que parece proteger todo eso.
 
 
 
 
 

Carlos Ramírez - Slim y el lastre Aristegui

Cuando se olvidan de su función social y se dedican a defender negocios, los periodistas pierden su esencia y se convierten en mercenarios.

La periodista Carmen Aristegui hizo a un lado los múltiples códigos de ética que invocó para batirse en batallas contra las leyes en telecomunicaciones pero defendiendo a su empresa MVS y a su entonces aliado Carlos Slim Helú. Pero cuando perdieron la batalla, Slim soltó lastre, hizo a un lado sus alianzas periodísticas, desdeñó a MVS-Dish y Aristegui aprovechó su espacio periodístico en Reforma para sorpresivamente atacar a su ex aliado Slim.


slim







Salvador García Soto - Eran muchos y parió el INE

El otorgamiento del registro oficial a tres nuevos partidos políticos en México no es, para nada, una buena noticia para los ciudadanos de este país. En una democracia como la mexicana, donde tener un partido político dejó de ser un mecanismo real de representación ciudadana y se ha convertido mucho más en sinónimo de un negocio millonario, ya sea personal, familiar y hasta grupal, aumentar tres nuevos institutos políticos con cargo al erario y a los impuestos es un golpe a los contribuyentes y un encarecimiento del sistema democrático.

Mientras la economía del país no crece y las finanzas de las familias mexicanas están contraídas y afectadas por los bajos sueldos y la mala calidad de los insuficientes empleos, el dinero público que se destina a los partidos políticos y a los procesos electorales sigue creciendo y aumenta cada vez más la pesada carga que significa para los ciudadanos un sistema político ineficiente, inepto y que dista mucho de representar y de atender las mejores causas de los electores y sus necesidades más apremiantes.







Ciro Gómez Leyva - A la hora de la verdad, la izquierda sirvió para maldita la cosa

Sonrojaba un poco escuchar ayer los estertores de los líderes parlamentarios del PRD ante la inminente aprobación de las leyes reglamentarias de la reforma energética que, de no suceder algo extraordinario, ocurrirá en los próximos días.

El coordinador de los senadores, Miguel Barbosa, por ejemplo, clamaba en el tiempo extra por la unidad de la izquierda, “porque para detener este atraco, cualquier diferencia es menor”.

In extremis, el de los diputados, Silvano Aureoles, proponía más semanas para seguir discutiendo, “para evitar que los votos callen los argumentos”.







F Bartolomé - Templo Mayor

A VER si ahora que ya se acabó el Mundial de Futbol, el petrolero Carlos Romero Deschamps se relaja y le baja a su estrés legislativo.

Y ES QUE, a lo mejor influenciado por la euforia mundialista, el Senador del PRI andaba ligeramente iracundo en el salón de sesiones, como lo pudo comprobar el panista Francisco Domínguez.

DURANTE las discusiones del paquete energético, el líder del sindicato petrolero se acordó que tiene una función legislativa y, finalmente, se subió a la tribuna para tirarle durísimo al PAN y a Felipe Calderón, en respuesta al queretano Domínguez.

EL ARRANQUE de Romero Deschamps por supuesto no le gustó a los panistas, pero a quien peor le cayó fue a su coordinador, Emilio Gamboa, quien había dado la instrucción de no meterse en broncas con los albiazules para no poner en peligro la aprobación de las leyes reglamentarias de la reforma energética.







Eduardo Ruiz Healy - La milagrosa Copa Mundial de la FIFA

Durante un mes, del 12 de junio al día de ayer, la atención de gran parte de los que vivimos en este planeta estuvo dirigida al torneo de la Copa Mundial de la FIFA que se realizó en Brasil.

Primero, del 12 al 26 del mes pasado, la atención se enfocó en los 48 partidos de la fase eliminatoria en el que participaron 32 equipos que llegaron al torneo después de las rondas de clasificación realizadas en cada una de las seis confederaciones de la FIFA: Asia, África, Norte,

Centroamérica y el Caribe; Sudamérica; Oceanía y Europa.
Durante esas primeras dos semanas del Mundial, en México era generalizada la atención a lo que sucedía en Brasil. La Selección Nacional salió avante de la fase eliminatoria y pasó, junto con otras 15, a la de octavos, que se realizó del 28 de junio al 1 de julio.






Jesús Silva-Herzog Márquez - La estridencia

¿Cómo puede abrirse camino la crítica cuando la discusión pública es combate de extremos? ¿De qué manera podríamos acercarnos a la comprensión en ausencia de asideros elementales de objetividad? En asuntos complejos -y todos los asuntos públicos son complejos- no hay forma de hacerse de una idea propia si no se logra escapar de las simplificaciones de los interesados. Damos por descontada la parcialidad de activistas y políticos, las inclinaciones naturales de los afectados por una decisión. El problema surge cuando a esa motivada intensidad no la acompañan perspectivas serenas e informadas que aporten equilibrio. Quienes piensen por los atajos de la identidad tendrán suficiente con la controversia de polos y estarán cómodos ubicando su tribuna. La simpatía o la repulsión bastarán para colgarse de una idea ajena. Si soy militante de un partido, esperaré la línea de mi dirigencia para adherirme a su juicio. Si sigo a un caudillo, no tengo más tarea que seguirlo. Tal vez la hostilidad es un recurso más frecuente para evadir el juicio político. Aborrezco a ese partido a tal punto que cualquier causa que abrace es, para mí, sospechosa y repulsiva. Todo lo que promueva el poderoso aquel será detestable para mí.







Sergio Sarmiento - Fin de la copa

“El futbol es un juego de 22 personas que corren persiguiendo una pelota... y en el que al final siempre gana Alemania”.

Gary Lineker

Como Sudáfrica 2010, Brasil 2014 se definió en la prórroga. Una Argentina que dejó ir tres oportunidades claras de anotar -de Higuaín, Messi y Palacio-, y que jugaba ya agotada y en espera de los penalties, se encontró a ocho minutos del final con la pelota en sus redes. Un magistral remate cruzado de volea de Mario Götze dejó indefenso al portero Sergio Romero.

Alemania llegó a la final como favorita, sobre todo por su goleada de 7 a 1 contra Brasil en semifinales. Los germanos fueron el equipo más anotador de la Copa, con 18 goles en siete partidos, 2.6 por juego, aunque el resultado se vio abultado por los siete goles anotados a un desmoralizado Brasil. Una tacaña defensa y el mejor portero del torneo, Manuel Neuer, limitaron a sus rivales a solo cuatro goles, mismo total que Argentina. Alemania fue el equipo que mejor pasó, con 4,157 pases, de los cuales 80 por ciento fueron completos. Al final, y a pesar de lo cerrado del juego final, Alemania es una campeona del mundo con amplios merecimientos.






Juan Villoro - La épica de lo normal

En su atribulada historia, Alemania ha aprendido que lo importante no es ganar la guerra, sino la posguerra. La Final contra Argentina fue un equilibrio de la tensión hasta que en el tiempo complementario Götze bajó el balón con el pecho y remató de volea para marcar uno de los mejores goles del Mundial.

El cronista Nelson Rodrigues pedía al Brasil de Pelé que no exagerara con golizas en los partidos previos al Mundial. Ostentar la fuerza indigna a los dioses del futbol. Después de arrollar 7-1 a Brasil, Alemania despertó las sospechas de quienes saben que no conviene mandar toda la carne a la parrilla antes del banquete decisivo.
 
 
 
 
 
 

Raymundo Riva Palacio - Oceanografía: la imposición presidencial

Mario Ávila, un administrador de empresas y distribuidor de automóviles en Campeche, tuvo la fortuna de haber sido amigo de la familia Mouriño, cuya figura más pública, Juan Camilo, lo metió al servicio público y a la política. Tras su muerte en una accidente, su padre y su hermano, siguieron impulsándolo con el presidente Felipe Calderón, que al respaldarlos entró, al escándalo de Oceanografía y a sus contratos millonarios con Pemex, al ser el responsable directo de haber puesto a Ávila a manejar discrecionalmente parte de los tesoros de la paraestatal.
 
 
Este episodio inicia en 2009, cuando a los pocos días de asumir la dirección de Pemex en septiembre, Juan José Suárez Coppel recibió la visita de Patricia Flores, jefa de Oficina de la Presidencia de Felipe Calderón, que tenía como único propósito trasmitirle la petición del Presidente para que nombrara a Ávila, que recién había perdido la elección de gobernador en Campeche, en la Subdirección de Operaciones Marítimas de Pemex Exploración y Producción. Suárez Coppel, dijeron personas que conocen de esa reunión, le respondió que haría una contrapropuesta. Flores, no muy a gusto, aceptó.
 
 
 
 
 
 
 

Octavio Paz - Mi vida con la ola

Octavio Paz
1914 - 1998
Mi vida con la ola

Cuando dejé aquel mar, una ola se adelantó entre todas. Era esbelta y ligera. A pesar de los gritos de las otras, que la detenían por el vestido flotante, se colgó de mi brazo y se fue conmigo saltando. No quise decirle nada, porque me daba pena avergonzarla ante sus compañeras. Además, las miradas coléricas de las mayores me paralizaron.

Cuando llegamos al pueblo, le expliqué que no podía ser, que la vida en la ciudad no era lo que ella pensaba en su ingenuidad de ola que nunca ha salido del mar. Me miró seria: Su decisión estaba tomada. No podía volver. Intenté dulzura, dureza, ironía. Ella lloró, gritó, acarició, amenazó. Tuve que pedirle perdón. Al día siguiente empezaron mis penas. ¿Cómo subir al tren sin que nos vieran el conductor, los pasajeros, la policía? Es cierto que los reglamentos no dicen nada respecto al transporte de olas en los ferrocarriles, pero esa misma reserva era un indicio de la severidad con que se juzgaría nuestro acto.